El destino decide quien entra en mi vida, yo soy quien decide quien se queda.
Acabo de encontrar esta frase por casualidad y me ha encantado, me ha hecho pensar en la cantidad de personas que pasan por nuestra vida, a algunas las queremos a nuestro lado nada mas conocerlas, otras nos decepcionan, nos enamoran, nos sorprenden... muchas dejan una huella imborrable para bien o para mal, y algunas nos aportan cosas que nos hacen ser quien somos.
Son muchisimas las personas que conocemos a lo largo de la vida, en el colegio, el instituto, el trabajo... algunas son simplemente compañeros y otras acaban siendo buenos amigos.
Con el paso del tiempo cada uno hace su vida, y aveces sin quererlo nos distanciamos, pero siempre nos quedan los recuerdos de aquel trabajo que nos encanto, los años de instituto y se nos vienen a la mente las personas con las que nos cruzamos y que forman parte de esos recuerdos, y aunque ya no se guarde relación o ni siquiera sepamos que fue de aquellas personas, las recordamos sabiendo que compartimos buenos o malos momentos, que incluso nos importamos y nos involucramos con ellos a pesar de que a día de hoy ya no estemos juntos.
El tiempo no hay que perderlo, la vida es corta y mantener a nuestro lado a personas que no nos interesan o aportan nada es una tontería, hay que elegir a las personas que queremos, que nos gustan y nos hacen sentir cómodos.
Cuando el día acaba, lo que todos deseamos es tener a alguien cercar,
guardar las distancias y fingir que no te importan los demás,
no es mas que una sarta de mentiras.
Elegimos a las personas que queremos que estén cerca,
y cuando las hemos elegido nos quedamos junto a ellas aunque les hagamos daño.
La gente que se queda contigo cuando el día llega a su fin
es la que merece la pena conservar, aunque a veces cerca es demasiado cerca.
Sin embargo, a veces, la invasión de tu propio espacio es lo que necesitas
Cancion: Grace Kate Havnevik
Reflexión en Serie
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